Restaurante filipino en Madrid K-Familia

Cocina pinoy y fusiones en tagalo

Pervive con fuerza en la cultura y el imaginario popular la idea de que cuando se viaja por carretera y se divisa un restaurante tras una aglomeración de camiones, parar se hace casi obligatorio porque tal imagen es símbolo de comida rica, abundante y barata.

Desde que las autovías y autopistas no pasan por parte alguna humanamente habitada, la convicción ha dejado de tener sentido práctico, pero el concepto sigue siendo válido en sus esencias y alma abstracta.

Si uno quiere conocer, pongamos por caso, porque es el caso, la cocina filipina o pinoy, lo mejor y más práctico es buscar un restaurante frecuentado casi exclusivamente por filipinos que levantan discretamente sus cabecitas cuando el comensal potencial se antoja ajeno a cualquiera de las más de seis mil islas que forman su archipiélago en el Pacífico Occidental.

Es el caso de K-Familia, un local próximo al Metro de Tetuán, que en Madrid es el barrio y distrito donde los filipinos son desde hace algunos años el contingente migratorio más importante. Sitio peripintado para gozar de la cocina pinoy, una gastronomía que dicen guisada por los españoles, condimentada por los chinos y “hamburgueseada” por los estadounidenses; una coquinaria que merece la pena y en la que perviven resonancias de un pasado colonial hispano que en tres siglos introdujo los chiles y pimientos, la salsa de tomate, el maíz, el lechón y los torreznos, la conservación en vinagre y especias, el salteado con ajos y hasta una suerte de arroz que llaman paella y que lleva chorizo desde varias centurias antes de que se le ocurriera a Jamie Oliver.

K-Familia se ubica en espacio luminoso, profesionalísima y amablemente atendido y con capacidad para entre veintitantos clientes en el que las opciones son varias: desde brujulear alegre y despreocupadamente por la carta; elegir entre la media docena de opciones de los K-Familia Menú, una suerte de platos combinados al precio cerrado de 7,50 € de entre los que sobresale la lubina sabrosísima, el pancit con pinchos de carne a la barbacoa y el lechón kawali o atorreznado; o, por brindar una última opción, pedir una cerveza o un vinito y estar atento a lo que va saliendo para la comensalía filipina y cuando algo parezca sabroso y excitante, decirle a los camareros: “¡Eso, quiero eso!”.

Para los muy golosos el aparatado Deserts es fin de trayecto obligado en tres opciones pantagruélicamente golosonas: Halo Halo, Leche flan y Cassava cake.

K-Familia, C/Bravo Murillo, 297- E, 28020 Madrid

Tel: 672930807

Horario: de 11,00 h. a 00,00 h.



 Miguel Ángel Almodóvar
 Investigador y divulgador en ciencia nutricional y gastronomía

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